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Los seres vivos que nos rodean tienen adaptaciones increíbles para poder sobrevivir en condiciones que nos parecerían imposibles, y la respiración cutánea no deja de ser una de ellas.

Este tipo de respiración es propia de los anélidos, anfibios y algunos equinodermos y cnidarios. Sin embargo algunos reptiles también utilizan la respiración cutánea sobretodo para excretar dióxido de carbono (especies acuáticas como Acrochordus y Sternotherus, taxones terrestres como Lacerta y Boa).Para que se pueda llevar a cabo el intercambio gaseoso la piel tiene que ser fina, permeable y estar constantemente húmeda.

En el caso de los anfibios esto se consigue mediante glándulas mucosas que mantienen la humedad en la piel de los animales y les permite mantener el agua de las superficies sobre las que se encuentre en caso de estar fuera del agua. Normalmente este tipo de respiración suele estar complementada con respiración pulmonar o branquial, sin embargo, se ha observado que cuando las temperaturas son muy bajas la respiración cutánea en anfibios se ve favorecida debido a un menor gasto energético (metabolismo disminuye) y por lo tanto una menor demanda de oxígeno.

Es importante tener en cuenta que la piel de los anfibios es muy delicada y cumple una función fundamental, es por eso que no se recomienda cogerlos ni manipularlos para evitar transmitirles enfermedades o producirles cualquier tipo de daño

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Vitt, L. J., & Caldwell, J. P. (2013). Water Balance and Gas Exchange. Herpetology, 181–202. doi:10.1016/b978-0-12-386919-7.00006-x.